V jornada del ciclo «El 68 dentro y fuera de contexto»

CONTRA EL MANICOMIOAntipsquiatría y desinstitucionalización de la locura

Sábado 2 de junio a las 19.00 hrs en calle Esperanza 5 (Metro Lavapiés o Antón Martín)

Intervienen: Rafael Huertas, Giuliana Zeppegno

Se proyectará el documental: La fábula de la serpiente (Pirkko Peltonen, 1968, 33′) V. O. S.

 

Durante una de esas tumultuarias asambleas de artistas, estudiantes, obrerxs, delincuentes juveniles y gente que pasaba por allí del mayo parisino, algunxs surrealistas propusieron una carta abierta a un burócrata del Ministerio de Cultura que sin embargo fue rechazada. Y eso que las peticiones, nada excéntricas ni exageradas, eran las habituales: abolición de la propiedad privada y del dinero, la reducción de las horas de trabajo al mínimo posible en las industrias y oficios verdaderamente indispensables, el derecho de ciudadanía de cualquier individuo y de toda pasión…¿Sería tal vez el punto en el que se exigía “la liberación inmediata de los «locos», peligrosos o no, que saben mucho más de la vida  que cualquiera de nosotros, y cuyo juicio es el único que podemos respetar”,  el que se hizo intragable para el resto de la respetable asamblea?

En 1968, los manicomios europeos contenían cientos de miles de «locxs»: una «mayoría marginada» compuesta por una multitud muy diversa de personas desviadas de la norma, improductivas y perturbadoras del orden y la decencia (personas con alguna discapacidad física, traumatizados de guerra, seres sufrientes en la mente y en el cuerpo, delincuentes, mujeres rebeldes, alcólicxs, prostitutas, homosexuales, mayores, niñxs huérfanxs, disidentes políticxs etc.). Una población a la que la sociedad excluía, ataba y torturaba dentro de los muros de los hospitales psiquiátricos para no tener que enfrentarse a sus propias contradicciones y miedos, y en algunos casos ya empezaba a «reinsertar», recuperándola para la economía productiva, a través de formas más sutiles e higiénicas  de dominación (el manicomio químico inaugurado por el boom de los psicofármacos, el paternalismo asistencialista, la aplicación de técnicas de modificación de la conducta).

Como las demás «instituciones totales», el manicomio encarnaba mucho de lo que la crítica radical de esos años pretendía destruir y superar. Los sesenta, y el bienio 68-69 en particular, vieron una impresionante convergencia de reflexiones y prácticas dirigidas a desenmascarar la psiquiatría como brazo científico del poder y destruirla como herramienta de control y violencia institucional: Cooper, Laing, Guattari, Basaglia, con sus confluencias y sus divergencias, son sólo las caras más visibles de los movimientos antipsiquiátrico y de desinstitucionalización de los manicomios que surgieron en los años sesenta, y que contaron con un contexto de apoyo por parte de estudiantes en revuelta, trabajadorxs, artistas, periodistas, cineastas…